jueves, 31 de diciembre de 2015

Saca la manito guabinosa, que te pega el puño


Los activistas de los MUDlings recorren las calles con el pretexto de enseñar a votar al pueblo venezolano. Para ello, insisten en que la marca debe ser en la manito de la mal llamado unidad. Una mano que usurpa el modo web de navegación, conscientes de que, si de su propia imagen depende, es difícil que logren el apoyo popular. Sin embargo, como otras veces ante la evidencia de los logros en inclusión social de la Revolución Bolivariana, se apropian de descubrimientos ajenos para timar, literalmente, a ciudadanos y ciudadanas que, arrastrados por los embates de la guerra económica y el cerco mediático internacional, pudieran creer que la búsqueda del extremo del péndulo aliviará el panorama que sus socios de hegemonía global han creado en Venezuela.

"La de la manito dicen" para hacer un cambio. Hay que recordar que esta manito tiene antecedentes penales, esta manito esta debidamente procesada por la historia y no tiene replica ante un abogado; le comentaba a unos camaradas de la juventud después de una lectura colectiva.
El inventario de esta manito que se disfraza de gente, es amplio como las venas del relámpago.
Esta manito es más vieja que el hambre, está arrugada, rancia, posee un olor pestilente a mentiras que se maquilla constantemente y busca engañar al pueblo.
Era la misma manito de Pedro Carmona Estanga cuando se estaba autoproclamando presidente de la república en el año 2002.
Esa manito que juega con el hambre del pueblo, la misma con la que Carlos Andrés Pérez firmó una deuda con el Fondo Monetario Internacional que generó miles de cuerpos anónimos encontrados en fosas comunes y que obligó a la gente a comer perrarina; las mismas que hace una década disparaban primero y después averiguaban quienes eran los caídos, las que hicieron una ley de vagos y maleantes para perseguir a la juventud hace una década, la que privatizó empresas del estado y aumentó la migración de miles de campesinos a la urbe originando techos de cartón.
Esa manito que cuando estuvo en el poder nunca se preocupó por la industrialización del país, sino que por el contrario creo una cultura parasitaria de consumo.
Esa manito con un cuchillo que descuartiza mujeres, como las dirigentes juveniles de la oposiciòn, como las de Perez Venta, Loren Saleth, esa manito estaba en la guarimba terrorista colgando guallas para decapitar motorizados, quemando cauchos, cerrando avenidas y calles, asesinando a más de 40 venezolanos, la misma que acapara, especula y se postra ante las botas del empresario extranjero.

Sobre todo, esa manito está dirigida a aquellos ciudadanas y ciudadanos que han sido convertidos en analfabetos funcionales, cuando no en analfabetos plenos, por el propio sistema que pretende restaurar el neoliberalismo. Ante la manito guabinosa, el puño de la consciencia arriba, apuntando al corazón del pecho Nuestro-Americano. No te dejes engañar, ellos nunca cambian, siempre serán los mismos restauradores de la exclusión en masa.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Nuestra razón


El fascismo tiene su escuela de mentiras


Abre los ojos, despierta.

Fueron las últimas palabras de un taxista después de traerme al departamento. Calculo que tenía alrededor de unos 40-45 años, le acababan de entregar el carro; Álvaro y yo apenas estábamos subiendo, al momento dijo:

Estos chavistas están perdidos. Maduro dijo que ganarían las elecciones como sea.

De inmediato reconocí el tono burlista de sus palabras y le hice señas a Álvaro para no confrontarlo. El hombre portaba una energía fatalista y confusa que llegaba a perderse en un arroz con mango de los muchos disparates que decía, entre ellos la afirmación de que el gobierno es el generador de la escasez, como si a un gobierno que pretende mantenerse en el poder le conviniera tal cosa. Él mismo se preguntaba ¿Cómo reinaba la cerveza y como no se conseguía la harina? ignorando por completo la monoproducción por parte de empresas privadas como la Polar que deciden bajar los niveles de producción de alimentos, para aumentar la producción de licores. Ignorando la dura guerra a la que nos somete el empresariado apátrida. Insistía en que antes se conseguía de todo, entre otras cosas, ignorando por completo los niveles de adquisición de la sociedad venezolana, que en su mayoría hace una década eran mínimos comparados al presente. Para nunca olvidar: no todos tenían las mismas posibilidades, porque las riquezas no eran distribuidas entre todos, había muy poca o nula inversión social; es curioso pero en algunos sectores de la sociedad venezolana estos son los tipos de comentarios imperantes y que muchos de ellos, incluso, carecen de bases sólidas para su defensa.

Gran parte de estos comentarios por sencillos que son, denotan lo elaborados que están desde los laboratorios de guerra sucia, desde donde nace el rumor que será opinión más tarde.

En Nuestra América, desde el avance de los movimientos progresistas, la oligarquía ha estado induciendo estrategias de manipulación y de rumores sirviéndose de sus medios de comunicación como instrumentos de guerra y su principal laboratorio psicológico; la rumorología es utilizada para desestabilizar gobiernos como la Revolución Bolivariana, el Estado Plurinacional de Bolivia, o la Revolución Ciudadana en el Ecuador. Este fenómeno consiste en crear falsas matrices de opinión que contribuyen con el malestar y descontento; estos rumores no poseen ningún tipo de argumentos como justificarlos, siendo solo rumores basados en la premisa nazi de “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”, también podríamos recordar  aquel cuento de Gabriel García Márquez Algo malo va a pasar en este pueblo, que irónicamente refleja como a través de un rumor un pueblo es cómplice de su autodestrucción.

Es pues, fácil comentar, criticar, digerir, calificar y vociferar sin razonar sin al menos preguntar un por qué, lo que no es fácil es buscar la fuente de lo que se dice, ir más allá de lo impuesto por los medios de comunicación que son conducidos por minorías que trabajan en pro de sus beneficios, sin importar el daño que hacen a las personas que con fe ciega han dejado sus mesas y su acercamiento para ir a la cama y distanciarse del mundo frente a las pantallas.


¿Cómo explicarle todo esto a José que tiene altos niveles de alienación y de intolerancia? es muy difícil. No debemos perder el tiempo en convencer a los inconvencibles, ni en despertar a los del “sueño insomne”, debemos apostar a la juventud, para mostrarles, discutir y compartir la verdad histórica, nuestra razón colectiva, disipando toda esa energía fatalista que se intenta inocular en nuestra sociedad, para demostrar en esta próxima contienda la verdad verdadera y hacer irreversible nuestro proyecto país, nuestro proceso emancipador, nuestra revolución. Nuestra razón que es la razón de todas y todos.

martes, 14 de julio de 2015

Los necios


Un mañana de julio mientras estaba de camino a la sede principal del SAIME de Barinas, en busca de un pasaporte provisional para un viaje que está planificado al caimancito herido, la isla de Cuba -sueño de revolucionarios-, mientras me trasladaba en el autobús, miré desde lejos un pequeño quiosco al otro lado de la calle. Me encontré con un hombre que vendía empanadas y llevaba consigo una gorra del Che, entonces, como aguacero que se cierne sobre el mundo, pensé en aquellos héroes anónimos de lo cotidiano que no figuran en la historia universal, ni en las camisetas de los clubes deportivos, ni en la televisión, los que despiertan junto al sol, incapaces de canjear sus ideales, que renacen cada día para librar una batalla nueva, afrontando las dificultades con el pecho abierto

Si hablamos de dificultades: 

¿Cómo no afrontar la guerra económica declarada al pueblo, en donde no se refleja más que la confrontación de una clase parasitaria sobre otra que lucha por el bien de todas y todos? 

En una sociedad como esta -en procesos de transición-, con la presencia, por un lado de la burguesía parásita que se niega a desaparecer y en la que su sistema hegemónico de dominación que es el capitalismo se encuentra en una crisis estructural mundial, negándose a desaparecer, y del otro lado la clase de los trabajadores, campesinos, y demás sectores conscientes de su tarea y papel histórico, que luchan por la instauración de un modelo equitativo, donde se respeten las cualidades humanas, que niega la propiedad privada sobre la colectiva, que garantiza una justa distribución y la eliminación de la división de trabajo; Única forma en la que seremos capaces de salvar nuestra humanidad, el socialismo. 



En la lucha campal que se libra en las calles, los métodos de ataque del enemigo, se han desarrollado, nos disparan todos los días, nos bombardean todos los días, pero no con material bélico, sino con la ideología dominante: desinformación, rumores que se inoculan de forma inconsciente en el pueblo al que intentan nuevamente engañar, manipular y desorganizar. Ante todo esto seguimos con interrogantes: ¿Qué tipo de lucha es la que se libra en nuestra patria?.

La lucha que hoy libramos es una lucha moral; el teólogo brasilero Frei Betto nos dice en sus concejos para los militantes de izquierda: SEA(N) RIGUROSO(S) EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA. La izquierda actúa por principios. La derecha por intereses. Un militante de izquierda puede perderlo todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.

El verdadero militante - como Jesús, Gandhi, Che Guevara - es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.


Ante la adversidad el militante de izquierda debe mantener viva la indignación, debe saber identificar y contrarrestar el teatro de operaciones que está siendo aplicado a nuestra nación, en un ataque sistémico a los productos básicos del venezolano, a la mujer como entidad transformadora y guardianas de nuestra revolución, reconocer los saboteos y la tergiversación de los medios de desinformación, debemos como militantes del partido del hombre estimular nuestra necedad con más pasión patria, con más disciplina y organización, con más conciencia de clase, abiertos siempre a escuchar al otro, con una visión crítica pero jamás negociar nuestros principios, en nuestra cotidianidad estamos obligados a ser necios; a ser necios y exigir una existencia más justa que no esté regida por la mercantilización ni el consumo excesivo sino por el amor a la humanidad, por el crecimiento colectivo, por la creación de nuevos patrones de conducta que hagan viable la construcción de la cultura de la sociedad socialista.

Unidad y fuerza colectiva. Venceremos en esta arremetida de chacales.


martes, 21 de abril de 2015

“Nadie debe ser indiferente ante la nueva configuración del poder en América Latina y el Caribe” - Entrevista a Miguel Antonio Guevara por Pedro Luis Velásquez

Todos los países/ al fin...


En La VII Cumbre de las Américas  que se llevó a cabo en Ciudad de Panamá entre el 9 y el 11 de abril de 2015, en la que los presidentes y presidentas de Nuestra América Latina y el Caribe tuvieron discursos encendidos, con un mensaje claro y contundente al mundo, muy especialmente al gobierno de Estados Unidos, a quien se demostró que Latino América tiene voz, habla fuerte y sin ningún tipo de influencia de alguna embajada estadounidense.

Esta cumbre también histórica por la participación de Cuba, quien no había participado por ostracismo del país imperial, así como la exigencia de nuestros líderes latinoamericanos para que el presidente Obama derogue el decreto nefasto contra la patria del Libertador y nuestro comandante supremo Hugo Chávez Frías. 


Los comentarios y análisis no se hicieron esperar, es por eso que entrevistamos a Miguel Antonio Guevara (Barinas,1986) poeta, editor, escritor y ensayista. Comunicador y animador sociocultural venezolano. Colaborador asiduo en diversas publicaciones venezolanas e internacionales, quién además ha participado en diversas antologías y compilaciones de ensayos socio-políticos. Ha sido premiado en poesía y periodismo en Colombia, Venezuela y Suiza. Formó parte del directorio de la Red Nacional de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela. Actualmente es Coordinador de Comunicaciones y Relaciones Institucionales en la Fundación Editorial El perro y la rana y conduce el programa radial Por Donde Pueda, espacio de promoción literaria de dicha institución.

¿Crees que la cumbre de las Américas fue una buena oportunidad para demostrar al gobierno de E.E.U.U. que las cosas han cambiado en Latino América?
 
Más que creerlo como lector, analista o espectador de los acontecimientos que definen la realidad latinoamericana, hay que someterse a los resultados, pesándolos con las anteriores cumbres. En menos de dos décadas pasó de ser un espacio en donde el presidente de los Estados Unidos bajaba líneas -como quien dice- a los países que componían su suerte de ministerio para las américas que resulta ser la OEA, a ser una oportunidad en donde los países progresistas plantan la cara frente a quien pretende ser titiritero; sin ambages, sin retórica -que es con lo que se quedan los aliados de Washington-, para decir por fin la verdad y poner condiciones de igual a igual. Nadie puede ser indiferente a esta cumbre, así como a nadie debe ser indiferente ante la nueva configuración del poder en América Latina y el Caribe. Sí que han cambiado las cosas, si alguna vez el imperialismo tuvo un patio trasero ya no queda en esta parte del mundo.

Con este logro de la participación de Cuba en la cumbre, después de tantos años, al mismo tiempo que hay un acercamiento entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, ahí parece que está pasando algo ¿Qué nos puedes decir de eso?

Me sumo a lo que dicen los opinólogos: Estados Unidos necesita renovar sus “demonios”; medio siglo de bloqueo no ha servido para derrumbar la Revolución cubana, así que aflojo por un lado para apretar por otro, “el imperialismo no cambia” diría en la cumbre el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega; me acerco a Cuba por un lado y por otro impongo sanciones contra Venezuela, es un trapo de color chillón para que la opinión pública enfoque la vista en otra parte. Sigue pasando lo de siempre, el gobierno de Estados Unidos pretende imponer su ficción de la realidad a través de su realpolitk, ellos deciden cuando y quienes son amenazas, ellos deciden cuando dejan de serlo, siempre y cuando esa decisión se ajuste a sus intereses. Por otro lado celebramos la participación de Cuba, incluso el mismo presidente Santos que representa un gobierno aliado a los Estados Unidos, exigiría en la cumbre anterior la futura participación de Cuba. La lógica latinoamericana ha cambiado y el imperialismo está claro de eso, que no lo acepte es otra cosa.

El presiente Obama dio un discurso ambiguo y huidizo, ¿no?

El presidente Obama dijo lo que todos sabíamos que iba a decir, a negar la historia para pensar en el “progreso”, “mirar hacia adelante”, como vienen diciendo los profetas del neoliberalismo desde hace décadas. Hay que recordar que el presidente de los Estados Unidos no es más que un título, Obama tiene nula capacidad de decisión en lo que hace o no hace su gobierno, es un títere más de la plutocracia que gobierna al mundo, una herramienta del 1% que decide a donde se van las riquezas, un engranaje en la monstruosa maquinaria de las transnacionales y del estado global representado en los que controlan el aparato militar - industrial – comunicacional.

Hubo algunos picos altos en la participación de los presidentes de América Latina. ¿Cuáles fueron los que más te gustaron?

Más allá de las celebradas y ya esperadas participaciones de los presidentes y presidentas de Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Brasil y otras voces que forman parte del liderazgo progresista en la región, las palabras de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, fue excelente, haciendo alusión a su condición de pequeños países del Caribe, pero igual enfrentándose dignamente ante el imperio, pidiendo la derogación del decreto de Obama contra Venezuela, eso podría responder tu primera pregunta, tanto han cambiado las cosas que hasta el más pequeño del barrio se rebota. También me gustó mucho la invocación a nuestra historia del presidente de El Salvador, otro país pequeño que ha sufrido los embates del imperialismo, Salvador Sánchez Cerén recordó a los presentes el Congreso Anfictiónico de Panamá, a Bolívar.

¿Qué te pareció la participación del presidente Maduro en la Cumbre?

Así como sabíamos que Obama saldría con sus desmanes de siempre, ya teníamos en cuenta que nuestro presidente obrero iría a defender nuestra dignidad con el mismo coraje y entrega de siempre. Reconforta la moral que en la ausencia del Comandante Chávez tengamos una representación con todas las de la ley, por algo lo nombró como su sucesor. Hace poco vi unas declaraciones que, francamente, me dieron mucha risa, de una conocida vocera del oposicionismo en nuestro país, en donde despotricaba de la participación del presidente Maduro en la cumbre; son tan imbéciles que se les olvida que este hombre estuvo nada más y nada menos que seis años llevando la política exterior de un país en el que Chávez era presidente, el presidente Nicolás Maduro se mueve como pez en el agua en estos escenarios, basta con compararlo con cualquier participación de otros mandatarios de la región: argumento, energía, elocuencia, historia y pedagogía política pura, digno de un hijo de Chávez.

¿Qué crees que venga de aquí en adelante con respecto a las relaciones de los países de Latino América y E.E.U.U.?

Soy enemigo de estas preguntas. La realidad política de Venezuela, Nuestra América y el mundo cambia tan vertiginosamente de un momento a otro que más de un opinólogo, analista y especialista a dejado a sus argumentos, estudios y cualquier otro malabar de pitonisa con los crespos hechos. Lo cierto es que hay un cambio de época, como dice Álvaro García Linera, y con ese cambio no sólo viene el espacio ganado para seguir esculpiendo la nueva realidad de América Latina y el Caribe en el mundo, sino también nuevos retos, hay que recordar al presidente Ortega, “el imperio no cambia” y es seguro que después de una tensa calma vendrá el contraataque. Eso sí, los recibiremos diferentes, más unidos para la confrontación, más unidos para la construcción de lo nuevo, más unidos para la lucha.

martes, 17 de marzo de 2015

Números/ de nuestra Patria y del arcano

El imperialismo en vivo y en directo destruye al mundo ante tus ojos

Números
  
1.- Operaciones estratégicas militares se perfilan en contra de nuestra nación. Los peones enemigos se preparan desde la creación de la escuela de las Américas que pretendía detener la expansión comunista de los años 60. Nuestra América es un escenario de operaciones, un laboratorio que se ha caracterizado por derrocamientos, golpes de estado inducidos, saboteos a la economía, violaciones a los derechos humanos solo por mencionar una uña cortada del imperialismo. Pero esto no es nuevo, tiene sus antecedentes históricos y es que nuestro libertador Simón Bolívar ya nos advertía: los estados Unidos de Norte América parecen destinados por la providencia, para plagar la América de miserias en nombre de la libertad.

2.- ¿Quién es culpable del 40% de las armas ilegales que controlan los carteles de la droga en México? ¿Quiénes son los culpables de las invasiones en Irak, Libia, y Afganistán provocando millones de muertos entre los civiles que nada tenían que ver? ¿Quién promueve golpes de estado interviniendo países y violando soberanías, colocando títeres a su conveniencia? ¿Quién se cree policía del mundo estableciendo bases militares en todo el planeta? ¿Quién se mantiene de la guerra con su industria cultural, con su aparato militar-industrial?

3.- En el año 2014 Estados Unidos emitió 105 sanciones contra el estado Venezolano, hasta la fecha son más de 165 sanciones, -comentario que parece aislado pero que dice mucho del imperio, en el mismo año Obama afirma que el bloqueo a Cuba ha sido un fracaso-, además de eso 192 países aceptan a Venezuela para que ingrese al Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos se opone.

4.- El 12 de febrero de 2015 a 201 años de la batalla de La Victoria, se detectaron elementos calificados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y antiguos funcionarios oficiales que son solicitados y se encuentran prófugos en Panamá, que pretendían bombardear Miraflores y distintos puntos estratégicos de la ciudad capital con aviones Tucano, estos aviones pueden llegar a contener más de 1.500 kilos de material explosivo, los mismos los harían parecer pertenecientes a las fuerzas armadas, porque estos aviones no se encuentra activos, están en reparación, es decir serían camuflados con las insignias de la patria para que se viera como una insurrección militar al mejor estilo pinocheista, pero fracasaron en su golpe, el alcalde Antonio Ledezma es capturado por funcionarios del servicio de Inteligencia y se encuentra privado de libertad por su participación en el golpe de estado y se le acusa de planificar también el asesinado de Leopoldo López, el político preso.

5.- La contra revolución sigue pidiendo a gritos intervención gringa; creyendo que serán bombas humanitarias las que caigan de sus aviones, además suponen que sus bombas tendrán imanes y artefactos inteligentes que las harán caer solo en los hogares chavistas.

6.- Obama solicita al Senado autorización para intervenir un país sin identificar cual 
¡Esa solicitud otorga muchas libertades al señor presidente!

7.- El 02 de Marzo de año 2015 Estados Unidos moviliza al Perú más de 3.200 marines "para reforzar la lucha contra el contrabando".

8.- Colombia posee 7 bases militares gringas.

9.- Obama declara a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual para los Estados Unidos.

Carta blanca para una intervención.

De la Patria

10.- La milicia nacional bolivariana muestra sus músculos llevando a cabo un entrenamiento militar de contingencia denominado Escudo Bolivariano, donde estuvieron más de 336.000 milician@s. Muestra de lo que sucedería en los distintos comandos operacionales de todos los estados del país. 

11.- 11 países de UNASUR ratifican su respaldo al estado venezolano, rechazando cualquier tipo de injerencia extranjera en los asuntos internos de la patria, además es aprobada la ley habilitante antiimperialista solicitada por el presidente de la república por la mayoría de la asamblea nacional para la defensa integral de la nación.

12.- ¿Es Venezuela realmente una amenaza para el imperio? Claro que es una amenaza en la dignidad de un pueblo heroico que le lleva la contraria a su lógica de ver el mundo, pueblo que por mucho tiempo fue vilipendiado y ahora insurge junto a los demás pueblos del mundo; cuando se hablaba de la tesis del fin de la historia Venezuela enseña el camino a la salvación de la humanidad, declarando el socialismo del siglo XXI; ese es el rumbo, eso al imperio le preocupa demasiado. Cree que aislando a Venezuela a nivel internacional va a seguir Haciendo lo que considere para sus propios intereses, pero se equivoca porque Nuestra América se encuentra más unida que nunca reencarnando los ideales de la patria grande que sembraría nuestro libertador Simón Bolívar y nos recordara el comandante de los pobres de la tierra.

13.- El golpe a la economía, los intentos de golpes de estados, asesinatos selectivos a líderes revolucionarios y no revolucionarios para crear confusión e inestabilidad social, movimientos parecidos a las revoluciones de colores en Europa como los manos blancas detectados en actividades paramilitares, el aumento delictivo, las guarimbas terroristas, guerra mediática de contra información en medios nacionales, internacionales y redes sociales, la fracasada oposición, sus múltiples contradicciones y la endeble posición de sus pseudo líderes, el  golpe de estado continuado parece llegar a su punto clímax para que el imperialismo por cuenta propia empiece amostrar sus uñas.

¿Es casual este tipo de escenario en un año de elecciones parlamentarias?

Del arcano

La geopolítica internacional no es un arcano distante, es palpable y clara, los objetivos están servidos, pobre de aquel que siga creyendo en pájaros preñados. Hoy con más fuerza laten las amenazas de un ataque imperialista, pero se dibuja en la defensa integral de la nación que jamás volveremos a ser una colonia gringa, que no nos tomen por sorpresa; por la dignidad de la patria y de nuestro pueblo empuña tu fusil, con la otra sigue en tu trabajo, siempre listo para la defensa de la soberanía nacional.

lunes, 9 de marzo de 2015

El mundo entero habla de nosotras, las mujeres kurdas - Zilan Diyar, Guerrillera kurda






Todo el mundo está hablando de nosotras, las mujeres kurdas. Ya es común encontrar noticias sobre las mujeres combatientes en revistas, periódicos y agencias. Están sorprendidos por estas mujeres, que luchan contra hombres que quieren pintar de negro los colores de Oriente Medio, y se preguntan de dónde sacan su valentía, cómo pueden reír con tanta sinceridad. Y yo me pregunto acerca de ellos.

Estoy sorprendida por la forma en que nos vieron tan tarde, en que nunca hasta ahora supieron de nosotras. Me pregunto cómo tardaron tanto en escuchar las voces de las muchas mujeres valientes que pasaron las fronteras del coraje, la fe, la paciencia, la esperanza y la belleza. No quiero quejarme demasiado. Quizás nuestras eras simplemente no coinciden. Sólo tengo unas pocas palabras para decir a los que sólo ahora comienzan a fijarse en nosotras, eso es todo

Hoy, la mitad de nosotras ya no está

Sin pasado ni futuro en tu entorno, te sentirías un sonido, un emerger que se pierde en los agujeros negros del universo. La emoción y la belleza de hoy día sólo puede medirse por aquellos que fueron capaces de traer este día y su capacidad de ir más lejos hacia el futuro. En el grito de Zilan (Zeynep Kinaci), que se voló a sí misma en 1996; en el aliento de Besê, que se tiró al acantilado en el levantamiento de Dersim en la década de 1930 diciendo "No me atraparás con vida"; y el de Beritan, que no entregó ni su cuerpo ni su arma al enemigo cuando se tiró de la montaña en 1992. Es la razón por la cual la combatiente del YPJ [Unidades de Protección Popular, milicia voluntaria del Kurdistán] Arin Mirkan hizo soplar un viento de montaña a través de una ciudad del desierto al detonarse a sí misma en lugar de rendirse al ISIS, para cubrir a sus camaradas que se retiraban en Kobanê este mes de octubre.

Son los corazones de las mujeres yazidíes, que toman las armas contra hombres de bandera negra, es la nostalgia de Binevs Agal, una mujer yazidí [antigua religión preislámica monoteísta de Mesopotamia], que se unió a la guerrilla en Alemania en la década de 1980 y cruzó continentes para regresar a su país. Son las palabras de Ayse Efendi, co-presidente de la asamblea popular de Kobanê: "Voy a morir en mi patria", se esconde la furia rebelde de Zarife, que luchó en el levantamiento Dersim.

En la sonrisa de la miliciana del YPJ que posa con su hijo mientras porta un rifle, es la esperanza de Meryem Colak, un psicóloga que eligió luchar en las montañas y que a menudo compartió con nosotros el anhelo por la hija que había dejado atrás.

Es Deniz Firat, periodista de Firat News asesinada por ISIS en Makhmur en agosto buscando la verdad, es Gurbetelli Ersöz, periodista y luchadora guerrillera que murió en los enfrentamientos en 1997. Sema Yüce (Serhildan), que se prendió fuego en señal de protesta en una prisión turca en 1992, son los secretos que el fuego susurró a Leyla Wali Hussein (Viyan Soran), que se auto-inmoló en 2006 para llamar la atención sobre la situación de Abdullah Öcalan.

Los que hoy se extrañan de por qué iría a las montañas la "Niña con el pañuelo rojo", una chica turca desilusionada del Estado después de las protestas en Gezi-Park, habrían tenido la respuesta si hubieran sabido sobre Ekin Cerén Dogruak (Amara), una mujer revolucionaria turca del PKK cuya lápida dice "la chica de la mar que se enamoró de las montañas" y sobre Hüsne Akgül (Mizgin), una guerrillera turca del PKK que murió en 1995. Los sorprendidos porque estadounidenses y canadienses se uniesen al YPG son aquellos que no conocen a Andrea Wolf, una internacionalista alemana en el PKK, que fue asesinada en 1998, cuyos huesos fueron arrojados a una fosa común porque su memoria no podía ser tolerada por el Estado.




Nuestro calendario no corrió paralelo al calendario del mundo. La mirada de estas mujeres se centró en las profundidades de la distancia, sus pasos eran rápidos. A fin de que el futuro fuese cercano, estaban tan impacientes que no dejaban un solo puente atrás. Estas razones nos mantuvieron al margen de las realidades del mundo.

Ahora es el momento de coordinar los calendarios, de sincronizar los relojes. Es hora de contar las historias de vida de estas mujeres que se balanceaban entre el sueño y la realidad, sus momentos felices que suenan a cuentos de hadas, las formas en que la pérdida ha demostrado ser nuestra maestra más notoria en la búsqueda de la verdad. Ahora es el momento perfecto para confiarles lo que yo era capaz de llevar desde el pasado al día de hoy. Para unirse al calendario del mundo, voy a unir nuestro pasado con el presente. Que mi pasado sea tu presente.

Estoy en el otoño de 1997. Un día en el que los pies cansados del otoño tratan de arrastrarnos hacia el invierno. Un día en el que el dolor por no conquistar Haftanin pesa en nuestros corazones. Me entero del martirio de Zinarîn después de meses. Sigo siendo vulnerable al dolor de perderla. Como doy vueltas con rabia desencadenada, Meryem Colak lee en mi cara como hierve mi alma de dolor. Como dejé de hablar con nadie sobre la muerte de Zinarîn, pregunta "¿Estás enojada?" y responde ella misma: "No te enojes en nosotras, enojate con el enemigo".

Desde ese día, mi inmunidad a la pérdida aumenta. Unos meses más tarde me entero de que Meryem Colak, cuando se dirigía hacia Metina para salir del campo de batalla junto con un grupo de mujeres, fue asesinada por un tanque en una emboscada. Me entero por los testigos que usó su último aliento no para enviar un saludo a su hija, si no en encomendar a sus compañeros su arma, cartuchera y libro de códigos.

Es 1999. Estoy en las montañas de Zagros, que no permitieron el paso del ejército de Alejandro, pero donde la guerrilla logró abrirse camino. Estamos a medio camino en un largo viaje que duraría un mes. Conmigo está Sorxwîn (Özgür Kaya), de 22 años. Nuestra Sorxwîn, que le permite a las condiciones de la montaña gobernar sobre su cuerpo, pero que no permitirá que el corazón de su hijo sea sometido a las leyes de la guerra.

Una comandante, un compañera, una mujer y una niña. Cada una de sus identidades le añade una belleza diferente. La mejor parte de ese largo y arduo viaje de un mes, es ella nos animándonos a seguir marchando. Por supuesto, fue esta niña llamada Sorxwîn que inventó los juegos infantiles que nos dieron fuerza. Con risa maliciosa, dice: "Esto no es nada. Puedo llevar un BKC con 400 balas en la espalda, así que voy a subir esta colina en cuatro horas sin ningún descanso".

Estas mujeres no podían acompasarse a nuestro tiempo, porque corrían hacia el fuego como mariposas. Pero han estado viviendo durante tres generaciones. Tres generaciones crecen con sus historias, llevan sus nombres, escuchan las canciones ardientes dedicadas a ellos.

Recogen los rifles que estas mujeres dejaron atrás y capturan Shengal, Kobanê, Botan, Serhat. Vienen a traer luz al mundo que los hombres de bandera negra quieren oscurecer. Y sus nombres son Zinarîn, Beritan, Zilan, Meryem, Sorxwîn, Arjin, Amara, Viyan, Sara…




***Tomado de Resumen Latinoamericano***

domingo, 1 de marzo de 2015

Ocho apuntes y un qué hacer en la guerra de la información

 
Iris Varela en el II Foro Permanente de Pensamiento y Acción Foto: Natacha Guevara, tomado de http://albaciudad.org/




















Uno
Iris Varela Rangel, actual Ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, en su intervención en el II Foro Permanente de Pensamiento y Acción, contó al público asistente sobre una asamblea extraordinaria realizada por el MVR en el año 97 en el club Mañongo de la ciudad de Valencia, en donde asistieron cerca de mil delegados de distintas partes del país. Allí se decidió la participación en las próximas elecciones; “muchos pensábamos en que esa no era la vía” comentó, el temor del saboteo electoral y el robo de las elecciones por parte de la élite no era gratis, tenían el control total de todos los espacios de la institucionalidad oficial y no oficial.

En esta discusión se lanzó la premisa bolivariana para la agitación: Echemos el miedo a la espalda y salvemos la patria.

Dos
Los resultados de la elección en que se decidió participar ya son historia. Con las coincidencias que nos encontramos en cada proceso consultivo, en constante transformación y recrudecimiento conforme pasan los años y se radicaliza y gana terreno el proyecto bolivariano: campañas agresivas de sabotaje económico, eléctrico, individualidades divisionistas que siempre estuvieron del otro lado, asesinatos selectivos, devenir de las zonas fronterizas en hervidero de la infiltración e injerto paramilitar-contrabandista, y la más importante: la guerra mediática y psicológica, con actores tanto dentro como fuera del país que amplifican el resto de las primeras, con el pueblo como principal objetivo, para quebrantar su moral y salud emocional.

Buscan revertir la conciliación de identidad y ser venezolanos que condujo Hugo Chávez como dialogante y agente unificador histórico, que en medio de tantas contradicciones,  más allá de nuestra conformación como sociedad rentista, saltamos e ignoramos la viveza criolla y la flojera impuestas por la élite a punta de telenovelas, concursos de belleza y los más terribles programas que estereotipan y humillan la venezolaneidad.

A eso quieren volver, a punta de cañón psicológico, a punta de miedo al por mayor en toda herramienta que transporte, comunique y multiplique información.

Tres
Todas las aseveraciones anteriores han sido dichas mil y un veces desde nuestros espacios de reflexión y la del colectivo intelectual que conforma el pueblo en revolución: comunicadores populares, individualidades, organizaciones comunitarias de comunicación, tuiteros, blogueros, grupos de investigación, la institucionalidad del estado a través de diferentes campañas y acciones para contrarrestar la arremetida mediática. Cada quien desde su espacio ha aportado para socializar las respuestas a la guerra impuesta por los intereses del imperialismo, sus aliados europeos y en la región (recordar triángulo Madrid – Bogotá – Miami) por supuesto, con sus representantes visibles en nuestro país, conocidos de sobra por sus acciones golpistas y más de una conspiración develada a tiempo por la inteligencia militar bolivariana.

Cuatro
El diagnóstico requiere de un tratamiento. Leer la guerra y sus mecanismos nos ha llevado a plantarnos objetivos para contrarrestarla con el histórico desenlace de perder o reafirmar nuestra lucha, perder sería perderlo todo o casi todo; el objetivo del 2015 es en palabras del Presidente Maduro: 1) Ganar la guerra económica 2) Ganar las elecciones. Ambas acciones trascendentales para la continuidad de la Revolución.

Cinco
Muchos proclaman tener las respuestas para salir de esta refriega. Muchas acciones se han realizado y algunas funcionan así como otras no tienen el mayor éxito que esperamos ¿Estaremos entendiendo lo que sucede? ¿Nos están conduciendo a otros espacios de lucha mientras la batalla es en otro lado? ¿Si el terreno es el de la comunicación y la información qué estaremos haciendo mal? Si tenemos televisoras, radios comunitarias, cientos de ciberactivistas, medios impresos, comunicadores populares, reflexólogos, opinólogos y demás fauna especialista. Y ya sabemos que es una mínima porción en cuanto a todos los medios a disposición de la derecha nacional y transnacional, sin embargo, en una guerra irregular como la que nos están aplicando, tenemos cierto músculo para afrontarla, tal como lo hemos estado realizando.

Seis
En un reciente artículo, el Ministro del Poder Popular para la Cultura, Reinaldo Iturriza, a propósito de la guerra económica, comenta que el trabajo de la revolución no es administrar bien al capitalismo sino construir la sociedad nueva. En cuanto a esta lógica ¿No estaremos dando respuestas a la guerra en cuanto a la lógica del sistema? ¿Si son laboratorios de información, es decir, construcciones ficticias, simulacros de la realidad los preparados por las transnacionales de la información, está bien responder matriz con matriz? Ante las revelaciones de Edward Snowden y Julian Assange ¿No son las redes sociales espacios para la sistematización, control y espionaje de la población? Estamos ante el reto que precisamente es del que va una revolución: salir del deber ser. Subvertir. Romper la entropía de la información a la que nos ha sometido la élite que pretende hacerse nuevamente de nuestros recursos.  

  
Siete
Nos ha sorprendido la guerra respondiendo a las preguntas del sistema en su mismo lenguaje. Revisemos épicas de nuestra revolución y encontraremos nuestro idioma, todas espontáneas, naturales, fuera del laboratorio, nacidas en la intuición y la necesidad, en el idioma del pueblo: El Caracazo. Rumores del pueblo enardecido que desde Guarenas se extienden hasta la ciudad capital y el resto del país para darle el primer K.O al Fondo Monetario Internacional. 4F. Un mensaje de un venezolano que enciende el corazón de millones de otros venezolanos, nace el Comandante Chávez en el imaginario popular, éste a su vez lo enciende y hace con él lo que le da la gana, replicando el mensaje, para después tener al hombre recorriendo cada espacio del país con el mensaje que le daba el mismo pueblo. 11 y 13 de abril. Sin tuiter, sin guasap, sin opinólogos, sin salas situacionales, sin Facebook, el pueblo se comunica como puede y salva a Chávez en la gran proeza cívico-militar.

Ocho
El enemigo ha entendido algunas formas en las que funcionamos y conforme diagnostica nos ataca, además del bombardeo mediático convencional, nos llena de rumores. No repito alguno aquí porque ya sabemos qué sucede. No ha tenido mayor representación en la realidad el cuento de García Márquez de “Algo grave va a pasar en este pueblo…”, más de una cola se hace al escuchar aquí llegó esto, más de un anaquel vacío antes de un evento electoral, antes de finalizar el año, antes de algún rumor que se soltó “inocentemente” desde algún mensaje o algo que escuché en la esquina, en el banco, en el transporte público. No es coincidencia que los asesores de la guerra sucia sean especialistas en la materia. No es coincidencia que tipos como Cass Sustein sea el encargado de la oficina de información de Obama, nada más y nada menos que un renombrado especialista en rumores, en “rumorología”.

Nueve

¿Qué hacer? Seguir haciendo, más bien. Cada vez afinar más nuestra articulación desde todos los frentes. Además de utilizar los mecanismos “convencionales” de la información y la comunicación, volver a las formas de comunicación de antes. La radio bemba servía y servía bien. Sirve. Hay un ejército rumorista de la realidad que es real, y no es el agente provocador tarifado que provoca la zozobra y genera malestar en la opinión pública, millones que pueden seguir en la gigante tarea de socializar la verdad, líderes y lideresas de opinión de sobra, que contribuyen y contribuirán para avivar el movimiento, la acción; hay condiciones de sobra, infraestructura de conocimiento, tejido social organizado, redes de solidaridad para seguir acercándonos y afinar nuestros mecanismos de lucha en la unidad, en la asamblea extraordinaria permanente del intelectual colectivo, para echar todos los miedos que nos han impuesto y salvar la patria.

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Quién dijo miedo?

Enigmático fenómeno: las colas





El inicio de semana es el alfa de la lucha para los revolucionarios. Mientras otros son los que despiertan para seguir dormidos. Nosotros en nuestra lucha por la dignidad, despertamos con la energía y el ímpetu de la paraulata llanera. En este momento histórico de coyunturas y contradicciones por los que atraviesa nuestra nación, un paso al frente damos los revolucionari@s de carne y hueso a la ofensiva económica.

Como pueblo organizado y consciente, nos trasladamos las distintas Ubch de la parroquia el Carmen al abasto Bicentenario ubicado en la avenida 23 de Enero en el municipio Barinas. Desde tempranas horas del día, jef@s de patrullas sectoriales nos congregamos para enfrentar la guerra económica que profesa la clase burguesa en contra del pueblo, voluntariamente asistimos para acelerar, organizar y dirigir las colas dentro del abasto.

Encarnando la palabra vanguardia en nuestra acción cotidiana, nos dividimos por pasillos para ponernos frente al enigmático fenómeno de las colas, encontrándonos con contradicciones, paradigmas, antagonismos y retrasos, malas y buenas intenciones, cizañas y agradecimientos, pese a cualquier circunstancia imponíamos nuestra voluntad, logrando mantener el control, como el reto histórico que tiene nuestra humanidad en la construcción social de un mejor porvenir; junto con la señora Eluvia estuve organizando la fila de la 3ra edad, discapacitados y mujeres embarazadas.



Cada uno de los pasillos contaba con un patriota organizando, acelerando y dirigiendo a las personas, mientras otros camaradas llevaban los carros a su lugar de retiro, como la camarada Rosa o la pequeña Luisana hija de la camarada Neivis que mientras ayudaba a subir, pasar y embolsar los artículos de alimentos de las personas, su hija llevaba los carritos al lugar donde partían; mañana, tarde y parte de la noche estuvimos trabajando en la fluidez del proceso, pensar en las personas que permanecían fuera del abasto era uno de nuestros estímulos.

Pudimos haber estado en casa viendo televisión, en el parque o en cualquier otro sitio eludiendo nuestro compromiso histórico ¿Pero, qué nos conduce a trabajar por las demás personas? ¿Será ese fuego sagrado que se asoma en nuestro pecho como las albas? ¿Como los pájaros? ¿Es el reto histórico en el que consagramos la existencia? ¿Es el amor supremo por la humanidad? ¿Qué tanto o qué tan poco es lo que hacemos?.

Está en nuestra manos el rumbo de la patria, y aunque la burguesía siga creyendo que la guerra es contra Nicolás, nosotros reafirmamos su analfabetismo porque se equivoca la canalla que no es tonta y juega sucio, es contra nosotros el pueblo y ese pueblo se organiza cada vez más, se forma cada vez más, persevera en sus actos, es consciente, disciplinado y se crece ante las adversidades.

Por ahora nosotros cumplimos con nuestro deber ¿Tú lo estás haciendo? mañana será otro dia para continuar con la marcha en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. En esta lucha por la dignidad debemos duplicar nuestro esfuerzo para el porvenir de la patria y nuestros hijos.

Continuaremos.



¡La gente del Carmen, activa!


lunes, 19 de enero de 2015

El pueblo le habla a la guerra económica

Conversa con  la portuqueseña Gladis Gonzáles, promotora del trueque.

El pueblo consciente y trabajador siempre da la cara.


Un breve repaso al ejercicio del trueque

En el 2006 Chávez empezó a hablar del trueque como una alternativa que implicaba construir respuestas desde los valores del pueblo entorno a asuntos álgidos de la economía y las relaciones sociales, a propósito de cómo recuperar el tejido social entre los pueblos. El trueque como ejercicio de reciprocidad que acompaña a la sociedad desde su origen.

La sociedad va tomando forma a partir de las relaciones que se van construyendo desde la satisfacción de necesidades, en un intercambio permanente con el otro. Chávez desde un Aló presidente en la hacienda La Elvira en el estado Apure hace énfasis en el trueque como gran ejercicio de la economía. En viaje a Brasil y Argentina con Elías Jagua encontraron varios ejercicios de trueque, haciéndole reflexionar sobre la tradición que el pueblo Venezolano ha ejercido para sostenerse en medio de la guerra económica que hemos librado desde que los españoles nos invadieron: porque esta guerra económica no es nueva, es muy vieja. Una lucha por el poder político a partir de la posesión de las fuerzas productivas.

Se crea desde el INAPYMI, el Instituto Nacional para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria, una iniciativa para buscar promotores de trueque con experiencia, en donde contamos con la visita de compañeros argentinos y colombianos. A este equipo se sumó un venezolano: Libio Rangel. Se dieron a la tarea de acercarse a las comunidades para indagar en ellas mismas estas expresiones de intercambio que quedaba solo en las comunidades, emergiendo ahora a partir del empuje del estado y toda la comunidad y colectivos organizados.

Las experiencias demostraron que todavía numerosas comunidades seguían ejercitando de muchísimas formas el intercambio; a partir de este significativo diagnóstico se empezó a ver el potencial productivo que había en dichas comunidades, naciendo la necesidad de reactivar el trueque como un ejercicio de suma importancia, implicando alternativas para darle paso a una nueva economía: la economía comunal.

Se dio el encuentro de grupos interesados y se organizaron, dando como saldo lo siguiente: diagnosticar lo que se producía en comunidad y en la comunidad, sistematizando, incluso, los saberes que habían en la comunidad desde distintos órdenes y expresiones.

Hoy ya ha mucha agua, mucho río ha transitado para encontrarnos con diferentes organizaciones que han hecho del trueque una hermosa fuerza organizativa y política con distintos grupos de intercambio, y en el Estado Barinas comenzamos en el 2008. Teniendo como resultado, incluso, una moneda, que a la hora de no hacer el intercambio directo, se pudiera continuar el ejercicio de intercambio. A dicha acción se le denomina trueque multirecíproco, alimentándose en la teoría y práctica de la experiencia de trueque en Argentina, cuando la crisis terrible que pasaron, en donde se quedaron prácticamente sin nada.

Este ejercicio va a cumplir seis años en Barinas. Moviéndose por distintos municipios; En el municipio Bolívar, en la propia Barinas capital, en Sabaneta, Rojas y en el Municipio Sucre, fundamentalmente porque fue como el lugar de asiento de esa matriz de trueque en el Estado; este ejercicio implicó una estructura organizativa,  comités de trabajo que asumían los procesos de formación de nuevos miembros para el trueque. Un comité de calidad y valor para que cuando te lleves algún producto a ese ejercicio de intercambio sea de calidad: nosotros hemos venido procurando que la calidad de los productos esté asociado con las practicas agroecológicas, que las venimos promoviendo con mucha fuerza también, la recuperación de la gastronomía local, la participación de los niños, porque creemos que la agricultura se aprende desde chiquitos, no es una cosa accidental, aunque puedes aprender en cualquier etapa de la vida, pero la agricultura originaria ha tenido en su práctica un ejercicio de escuela, y los chiquiticos están ahí, participando, metiéndose.

A propósito de la estructura organizativa

En la estructura organizativa hay varios comités. Uno tiene que ver con la difusión de la información, otro es de la contabilidad, hay uno para la logística, porque recibimos un aporte importantísimo en aquel entonces del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, nos dieron unos toldos, mesas, sillas, un equipo de sonido, una laptop y eso de alguna manera nos dio mucha fuerza para ir estructurando, guardando, sistematizando la experiencia.

Este año se cumplen seis años en abril de haber arrancado con el trueque, y este ejercicio que están viendo hoy que es el del mercado campesino. Nace también al calor del trueque: porque los truequeros sentimos que valía también, que el esfuerzo productivo tuviera una compensación desde un ejercicio de economía solidara, y era venir a vender y generar algún cambio en el consumo, dando inicios al mercado campesino comunal, en el marco de los gabinetes populares que fue una propuesta política para organizar el movimiento popular aquí en Sucre. Esos gabinetes populares facilitaron que los comités a través de los que se habían organizado los consejos comunales se activaran.

Uno de los comités que nosotros activamos con mucha fuerza fue el de economía comunal, entonces este mercado es una expresión de economía comunal, donde tenemos nuestros principios, uno de los principios de este mercado y del trueque es que la soberanía alimentaria comience en el patio de la casa, en los aprendizajes que se garantizan con la participación de los niños, con la recuperación de los saberes de los abuelos, con la valoración de todo eso.

Desde tu experiencia en estos 6 años ¿Has podido avizorar la refundación de nuevos valores?

Eso es parte de nuestro empeño, nosotros hacemos de la reciprocidad un ejercicio clave, el amor, la solidaridad, la valoración de la participación de todos, en todo lo que hacemos es importante para la satisfacción de las necesidades, por eso la participación de los niños, de los adultos mayores, la diversidad en todas sus formas tiene cabida acá, y nosotros sentimos que somos eso: expresión de eso que ha acumulado la humanidad de lo mejor que ella tiene, en ese proceso de acumulación y lo que estamos recreando en este momento en el que estamos planteando la refundación de la sociedad venezolana.

¿Cómo encontrar a los truequeros?

Nosotros andamos por todos lados, los teléfonos son el mecanismo de contacto, por ejemplo, aquí están estos teléfonos con los cuales nos podrían contactar, y este es un punto de contacto importante. Viernes-sábados estamos aquí en Sucre todas las semanas, y esto ha sido tan importante que nosotros libramos aquí una pelea con los carniceros que quisieron en un momento subir los precios tan altos, logramos reunirnos con ellos, consensuar un nivel de precio en función de que si la carne es para alimentar no puede ser un elemento de especulación, en general la comida tiene que ser para eso, no para especular ni pensar fundamentalmente en solo hacer dinero. Este espacio tiene aparte de viernes y sábado un día donde todos los miércoles nos reunimos a evaluar los ejercicios de economía, las dificultades que van apareciendo, porque también es un espacio de formación en donde permanentemente estamos ventilando nuestras prácticas.




Fotografías: Carlos Figuera.
Barinas-Socopó, mercado campesino, 16 de enero de 2015.


domingo, 11 de enero de 2015

¿Podemos fiarnos de la progresía intelectualista? - Entrevista al intelectual de Euskal Herria: Iñaki Gil de San Vicente

Foto desde aquí



Respuesta al cuestionario de once preguntas del colectivo venezolano Pasajeros del Sur, a raíz del X Congreso de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, celebrado en Caracas en diciembre de 2014.

¿Cuál es el papel del intelectual en este momento histórico que vive la humanidad? ¿Cuál es el intelectual necesario, es decir, qué es un intelectual y para qué sirve en el siglo XXI?

IGSV: Lo primero que debemos dilucidar es el concepto de «intelectual», no vaya a ser que en realidad pensemos cosas opuestas aunque creamos que hablamos de lo mismo. Siempre es bueno empezar por la ideología dominante, la burguesa, porque nos permite saber qué camino no debemos seguir. La Enciclopedia editada por Salvat-El País en 2000, tenida como una de las menos reaccionarias en lengua española, define al intelectual así: «Perteneciente o relativo al conocimiento. Espiritual o incorpóreo. Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y letras». La idea está clara: el intelectual es una persona dedicada, si no a la contemplación pasiva o a la elucubración abstracta, sí al cultivo de un pensamiento bastante separado de las mundanas prácticas sociales, del sucio barro de la realidad.

La definición aquí presentada choca de pleno con la dialéctica de la praxis que presenta Marx en sus Tesis sobre Feuerbach, punto de arranque de cualquier reflexión seria sobre el eterno problema del «papel de los intelectuales», que a lo sumo se han dedicado, y se dedican, a interpretar el mundo cuando lo que hay que hacer es transformarlo. Choca frontalmente, por tanto, con su concepción --y con la de Engels-- sobre el contenido ético-político, «subjetivo», de la filosofía marxista, en la que el llamado «criterio de la práctica» no sólo determina el proceso de pensamiento y de avance en la verdad como fuerza revolucionaria, sino además, y precisamente por eso, como exigencia ineludible para la coherencia lógica del proceso de pensamiento: el «criterio de la práctica», en el sentido dialéctico de «negatividad absoluta» con todo dogma, muestra que no existe ni puede existir «verdad» alguna que sea reaccionaria, conservadora o reformista, sino que la verdad siempre es revolucionaria.

Es por esto, que desarrollando las tesis escritas en la Ideología alemana, los intelectuales son presentados al desnudo en el Manifiesto Comunista como ideólogos de la clase burguesa que propagan su cultura e ideología. Ahora bien, en períodos de crisis, una pequeña porción de ellos puede tomar conciencia de la realidad, porque «se han elevado hasta la comprensión teórica del conjunto del movimiento histórico». Esta minoría ha tenido que superar inmensas barreras internas porque ha sido educada para fortalecer y expandir la cultura capitalista, o sea, «La cultura, cuya pérdida deplora (la burguesía), no es para la inmensa mayoría de los hombres, más que el adiestramiento que los transforma en máquinas». La intelectualidad del sistema es, así, una máquina cultural que fabrica máquinas humanas.

Emanciparse de esta realidad y ascender al nivel intermedio de intelectual progresista como antesala de la persona revolucionaria que milita en la lucha teórico-cultural, esta desalienación y superación práctica del fetichismo y de la escisión entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, es una tarea titánica que logran contados intelectuales progresistas. Varias veces a lo largo de su obra, ambos amigos revolucionarios insisten en que, según las circunstancias, sectores de «ideólogos», de pequeño burgueses y hasta excepcionalmente de burgueses avanzan en un proceso de desalienación hacia integrarse completamente en la clase trabajadora: de hecho ellos y otros revolucionarios son un ejemplo vivo de «traición de clase», en el buen sentido humanista y emancipador.

Inmediatamente después de la radical y por ello cierta definición de cultura burguesa ofrecida por Marx y Engels, ambos amigos vuelven a marcar distancias absolutas con la intelectualidad oficial: «Mas no discutáis con nosotros mientras apliquéis a la abolición de la propiedad burguesa el criterio de vuestras nociones burguesas de libertad, cultura, derecho, etc. Vuestras ideas mismas son producto de las relaciones de producción y de propiedad burguesas, como vuestro derecho no es más que la voluntad de vuestra clase erigida en ley; voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales de existencia de vuestra clase».

La incompatibilidad entre los y las revolucionarias que militan en la lucha teórico-cultural, política en esencia, y la intelectualidad oficialmente definida, es decir, capitalista aunque «progre», como veremos luego, esta incompatibilidad aparece nítidamente expuesta en el párrafo citado arriba: no se puede abolir la propiedad burguesa aplicando el derecho, la libertad, la cultura, etc., capitalistas porque estos y otros conceptos emanan directamente de esa propiedad privada, es especial el derecho que es la voluntad y la necesidad del capital hecho ley. En la medida en que la intelectualidad progresista no rompa con la ideología burguesa, en esa medida seguirá siendo capitalista.

En el Manifiesto Comunista se hace un devastador estudio de las diversas ideologías políticas, de las formas de intelectualidad existentes en 1848: por un lado el «socialismo reaccionario» dividido en «feudal», «pequeño burgués», y «alemán o verdadero», y por otro lado el «socialismo conservador o burgués». No hay duda de que bastantes de las tesis ideológicas del «socialismo reaccionario» de la época han subsistido adaptadas a las necesidades presentes de sectores específicos del imperialismo y de las diversas burguesías locales; pero es en el «socialismo burgués» en donde en donde Marx y Engels descubren lo que será el núcleo de la intelectualidad «progresista» en el capitalismo de comienzos del siglo XXI:

«A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia, los protectores de animales, los fundadores de las sociedades de templanza, los reformadores domésticos de toda laya (…) quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado (…) no entiende, en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas --lo que no es posible más que por vía revolucionaria--, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base de las mismas relaciones de propiedad burguesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía los gastos de requiere su dominio y para simplificarle la administración de su Estado».

Aunque con los años Marx y Engels profundizaron y enriquecieron sus concepciones teóricas siempre sobre la base prácticas desarrolladas en la lucha de clases, siendo así, sin embargo dejaron escrito lo esencial de su crítica de la intelectualidad en sus primeros textos. Desde entonces, la postura ante la propiedad privada de las fuerzas productivas ha sido la que rompe de raíz toda ilusión sobre una posible concordancia entre la intelectualidad «progresista» y la praxis revolucionaria que se ejerce en el área de la lucha teórico-cultural:

«…los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen político y social existente. En todos estos movimientos ponen en primer término, como cuestión fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que esta revista (…) Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder con ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo por ganar».

Defender siquiera indirectamente la propiedad capitalista o luchar por la propiedad comunista, esta y no otra es la contradicción irresoluble que enfrenta a todo intelectualismo reformista con la praxis revolucionaria dedicada a la lucha teórica, cultural, ética, filosófica…. Desde que Engels y Marx escribieron el Manifiesto Comunista, esta diferencia insuperable ha sido asumida y practicada de un modo u otro por las y los marxistas posteriores, hasta la actualidad, cuando todavía adquiere más vigencia ya que, por un lado, la burguesía necesita imperiosamente imponer la total mercantilización de la vida y de la naturaleza, es decir, privatizarlo absolutamente todo, mientras que por el lado opuesto, la humanidad explotada necesita reinstaurar la propiedad comunista, colectiva, comunal, común, pública o social, al margen ahora de mayores precisiones, en el planeta entero. 

En el contexto de la Revolución Bolivariana, ¿qué aportes ha dado Venezuela para repensar el nuevo orden social?

IGSV: Ciñéndonos al tema específico que ahora tratamos, el del papel de los intelectuales, la revolución bolivariana y Venezuela en concreto, han aportado una cosa básica que debemos explicar en tres grandes áreas. La lección básica no es otra que confirmar la valía de lo expuesto en el punto anterior sobre las diferencias entre la intelectualidad en su definición genérica, dominante y oficial, y la praxis revolucionaria de militantes por el socialismo que superan cualitativamente la estrechez de miras del intelectualismo. Pongo el caso de Hugo Chávez como ejemplo de tantos otros ejemplos prácticos.

Cuando estalló el Caracazo, sublevación en masa contra el neoliberalismo, el 27 de febrero de 1989 el grueso, por no decir la totalidad de la llamada élite política e intelectual fue cogida por sorpresa, e incluso muchas fuerzas revolucionarias que debieran conocer al menos lo básico de la dialéctica entre espontaneidad de masas y organizaciones de vanguardia anduvieron a la deriva por entre las masivas protestas populares y la feroz represión estatal que antes había debilitado a las izquierdas con persecuciones varias. Pero la fuerza política que mejores lecciones extrajo de aquella sublevación ahogada en sangre fue la dirigida por Hugo Chávez que supo insertarla en el largo proceso de lucha por la independencia verdadera de la Patria Grande soñada por Bolívar: el bolivarianismo tuvo una de sus primeras apariciones públicas en el pequeño video del 4 de febrero de 1992 en el que asumía personalmente toda la responsabilidad por el fracasado golpe militar que él había organizado y dirigido.

Recuperar y actualizar el contenido de emancipación social de Bolívar, este acierto, sólo podía lograrse desde parámetros teóricos y culturales esencialmente arraigados en la memoria y cultura populares de las masas venezolanas y latinoamericanas; no podía realizarse desde el intelectualismo academicista y eurocéntrico formado en el desprecio racista a «todo lo indio». La actualización de Bolívar era el paso previo necesario para la recuperación en 2005 del concepto de socialismo tras tantos años de olvido y tergiversación sistemática. La fusión de ambos términos, bolivarianismo y socialismo, permite llegar a la raíz del problema de los intelectuales en las América, o sea, la raíz doble de la primera emancipación criolla contra la ocupación española, el bolivarianismo inicial, amputado y traicionado por las burguesías una vez conquistado su poder; y la segunda independencia, la socialista, la del pueblo trabajador sobre el capitalismo como síntesis de todos los pueblos explotados desde la invasión europea.

La teorización de la lucha socialista contra la propiedad privada burguesa tal cual se presenta en 2014 en las Américas, una de las tareas decisivas de la praxis revolucionaria en el área de la lucha contra la ideología imperialista, adquiere así su pleno sentido con la fusión del bolivarianismo y del socialista lograda inicialmente en 2005. A raíz de este logro, sobre su base, se levantan otras tres dinámicas que pueden llegar a ser decisivas en la llamada «lucha de ideas», nombre algo equívoco porque puede sugerir cierta desconexión entre las «ideas» y los «hechos».

Una es el de la potenciación por el gobierno bolivariano de la cultura crítica, revolucionaria, generalmente emergida desde las experiencias de las masas populares del continente, y en este sentido tiene un mérito decisivo el complejo audiovisual de TeleSur y de otros sistemas de creación y divulgación cultural, en un contento internacional casi monopolizado por la industria político-mediática imperialista, por su cultural mercantilizada. Sin duda, es desde el mal llamado «Norte», desde la izquierdas y pueblos oprimidos en la UE y los EEUU, desde donde más fácil y rápidamente valoramos el potencial emancipador de estos y otros medios de creación teórica y cultural solamente asequibles mediante el poder estatal del pueblo.

Otra, relacionada con la anterior pero que debemos reseñar por sí misma es la política de impulso de los poderes comunales, de las experiencias de empoderamiento popular en barrios y pueblos, allí en donde realmente la clase explotada, el pueblo trabajador, está en condiciones materiales directas de elaborar su propio pensamiento, su teoría emancipadora basada en la praxis de lo comunal, de lo colectivo. Al margen de las deficiencias y limitaciones que sufran estas experiencias, su valor liberador es incuestionable, tanto más en el área de la cultura popular, del pensamiento crítico de las masas para saber emanciparse de la ideología del derecho burgués de la propiedad privada de las fuerzas productivas, de los bienes comunes, para llevar la batalla al centro vital: la (re)conquista de la propiedad comunal.

Y tres, la política de alfabetización y escolarización masiva del pueblo, que este año de 2014 ha logrado un nuevo record y que muestra cómo es imprescindible disponer de un suficiente poder estatal para luchar contra el analfabetismo capitalista. Desde el primer socialismo utópico se supo que la educación popular es un decisivo instrumento de liberación humana; pero uno de los grandes méritos del socialismo marxista fue, en este caso, unir esa educación popular con una pedagogía socialista destinada a devolver la supremacía a la praxis revolucionaria sobre el intelectualismo abstracto vencedor desde la contrarrevolución idealista simbolizada en el platonismo.

Los tres avances concretos –con sus limitaciones y contradicciones-- de la revolución bolivariana en lo relacionado con la cultura libre y popular chocan frontalmente con la estrategia imperialista de privatizar el pensamiento humano. 

Luis Britto García, intelectual venezolano, citado por Julio Cortázar, a propósito del quehacer del intelectual en América Latina, llevaría a la reflexión:“servirse de los medios de comunicación de masas aún en los países en los cuáles no hay perspectivas revolucionarias inmediatas. Posiciones muy respetables han afirmado el derecho del creador a desligar su obra de toda militancia en favor del contenido estético. Pensamos, por el contrario, que la urgencia de la hora impone al intelectual una triple militancia: la de la participación en las organizaciones políticas progresistas; la de la inclusión del compromiso en el contexto de su obra, y la tercera militancia y batallar por la inserción de su obra, en el ámbito real de los medios masivos de comunicación, anticipándose así a la revolución política, que concluirá por ponerlos íntegramente al servicio del pueblo. Porque mientras la política no asegure la liberación cultural de Nuestra América, la cultura deberá abrir el camino para la liberación política” ¿Qué piensas de este planteamiento trayéndolo a la actualidad?

IGSV: Estando totalmente de acuerdo en las tres decisiones que ha de tomar el intelectual, sin embargo pienso que Luis Britto García se limita al concepto progresista y en cierta forma «neutral», positivista, de intelectual, a la versión democraticista de la definición de intelectual dada por la Enciclopedia de Salvat-El País arriba presentada. Con esto no quiero decir que no tenga razón, la tiene y toda, pero siempre que entendamos por «intelectual» a una persona que piensa que vive separado de la miseria social. Acotado el debate a estos límites, es incuestionable que el intelectual que va tomando conciencia de la explotación debe estrechar cada vez más sus lazos vivenciales con las clases y pueblos oprimidos, con los colectivos explotados.
Resulta muy aleccionadora aquí la introducción de Engels a su magistral obra de 1845 La situación de la clase obrera en Inglaterra, en la que explica cómo vivió muchos meses totalmente inmerso en la realidad de la clase trabajadora para conocerla desde dentro. Engels, desde luego, no era un intelectual sino un revolucionario, lo que le facilitó sobremanera llegar a fundirse con el proletariado y escribir esa imprescindible obra que aún hoy nos aporta lecciones necesarias.

Del mismo modo, si Lenin no hubiera vivido dentro de las clases explotadas rusas, muchas veces en la clandestinidad, durante finales del siglo XIX y comienzos del XX, no hubiera podido escribir el ¿Qué Hacer?, obra que, entre otras cosas, revela un conocimiento exhaustivo y experimentado de la realidad de clase, al igual que Mao no hubiera podido realizar sus investigaciones sobre la composición de clase de China sin el contacto diario con las masas campesinas. Podríamos seguir citando casos idénticos que nos llevan a uno de los dos pasos sin vuelta atrás al que se debe enfrentar todo intelectual si quiere llegar a ser un revolucionario: fusionarse con la humanidad explotada. El otro paso es una continuación lógica del anterior: el Che le dijo una vez a Nasser lo que sigue:

«El momento decisivo en la vida de cada hombre es el momento cuando decide enfrentarse a la muerte. Si la enfrenta, será un héroe, tenga éxito o no. Puede ser un buen o mal político, pero si no se enfrenta a la muerte, nunca será más que un político».

Naturalmente, el Che se refería al «hombre nuevo», que va desalineándose a la vez que se convierte en revolucionario. Sus palabras valen tanto para el político como para el intelectual, progresistas los dos, pero que dudan y retroceden en el momento crítico de poner en práctica lo que escriben, de hacer lo que dicen. Hugo Chávez no era un intelectual, era un revolucionario porque afrontó conscientemente la muerte para hacer lo que decía, sabiendo que la simple palabra se queda en nada si no es realizada en la práctica, en la acción revolucionaria que la materializa como fuerza objetiva de liberación. La mayoría inmensa de intelectuales y políticos no se atreven a dar ese salto cualitativo, quedando en simples «escribidores». 

¿Cuál es el papel de los movimientos sociales en la coyuntura actual?

IGSV: Siempre dentro de la cuestión que nos atañe ahora, el papel de la intelectualidad, hay que decir que los movimientos sociales y populares, sobre todo el movimiento obrero y el feminista, cumplen la función decisiva de escuelas de aprendizaje e inserción de la intelectualidad dentro del conjunto del pueblo trabajador, definición a la que volveremos posteriormente.

Una dificultad creciente de los movimientos populares es que cada vez necesitan más conocimientos concretos, saberes específicos en sus áreas de intervención debido a la complejización, diversificación e interacción de las diversas problemáticas del capitalismo. El incremento de las dificultades de todo tipo que lastran la realización del beneficio, ralentizan la rapidez del ciclo entero de obtención de plusvalía, lo que obliga al capital, entre otras cosas, a buscar nuevas ramas económicas que aceleren el proceso a la vez que aumenta las presiones y ataques a las masas trabajadoras. Los colectivos sociales que se enfrentan a la multiplicación de las opresiones e injusticias han de adquirir cada día más y más conocimientos de toda índole para responder a esa complejización acelerada. Por ejemplo, los movimientos barriales y vecinales deben estudiar además de las nuevas leyes municipales también las nuevas propuestas sobre un urbanismo social y democrático que se realizan en otros países para elaborar alternativas populares a los planes de urbanización burguesa.

Lo mismo ocurre con la salud, la educación, el medioambiente y la socioecología, el llamado ocio, la explotación asalariada, la opresión patriarcal, la defensa de los derechos democráticos, la lucha contra el racismo y el fascismo, etc.; en estas y otras áreas de resistencia social, los colectivos han de estar siempre a la altura de los cambios introducidos por la clase dominante, también de las lecciones que se pueden extraer de luchas idénticas en otros lugares y, sobre todo, han de disponer de medios para elaborar alternativas concretas que demuestren en la experiencia diaria del pueblo que es posible ganar batallas tácticas locales, parciales, orientadas mediante una estrategia revolucionaria hacia los objetivos socialistas irrenunciables.

Los intelectuales progresistas, que todavía no se han desalienado del todo, tienen en los movimientos sociales un espacio insustituible en el que aplicar sus conocimientos y en el que aprender a la vez según la filosofía de la praxis expuesta en las Tesis sobre Feuerbach: el educador ha se ser educado, la transformación personal es parte de la transformación colectiva, interpretar el mundo es parte de la acción revolucionaria…., siempre dentro de una estrategia orientada a la superación de la propiedad privada y a la instauración de la propiedad colectiva.

No descubrimos nada nuevo diciendo lo que decimos aquí, sólo adecuamos al presente lo que ya está pensado desde los primeros años de disputa teórica entre el socialismo utópico y el marxismo. Una lectura de las críticas de Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, etc. a los ideólogos democraticistas de su época, por ejemplo a Proudhon en lo negativo y a Dietzgen en lo positivo, nos lleva exactamente a las mismas conclusiones básicas arriba planteadas. Pero veamos cuatro ejemplos prácticos: uno, el papel de maestros y maestras en el aprendizaje del primer movimiento obrero inglés, así como de intelectuales europeos emigrados en las Américas.

Otro, la política bolchevique hacia los técnicos, intelectuales, economistas e incluso mandos militares para que ayudasen a la revolución en sus peores momentos. Además, la política cubana de facilitar los debates sobre estrategia socioeconómica, cultural y democrático socialista con las principales corrientes del socialismo internacional. Por último, la experiencia venezolana y latinoamericana de TeleSur como punta de iceberg de un proyecto global.

Desde luego que en estos cuatro ejemplos hubo y hay errores y contradicciones, decisiones injustas y hasta retrocesos graves, como en absolutamente todas las luchas de liberación, pero nada de ello anula el deber de estudiar lo positivo de esas y otras experiencias en las que fracciones de ideólogos de la clase dominante «desertaron de su clase» y se integraron en el pueblo trabajador. El capitalismo actual complejiza al extremo las relaciones sociales de producción y reproducción, a la vez que aumenta el analfabetismo funcional y la ignorancia global de la fuerza de trabajo directa o potencial, formándola sólo en aquellas tecnologías necesarias para una producción altamente segmentada y simplificada en la casi totalidad de los procesos productivos.

Por un lado, una población inculta relativa e incluso absolutamente en muchas cuestiones; por otro lado, una tecnocracia y fuerza de trabajo altamente cualificada ideológicamente fiel al capital, y en la mitad sectores intelectuales progresistas que apoyan parcialmente al pueblo en muchas luchas pero que no se atreven, o no quieren, integrarse en él porque, al final, saben que su calidad de vida depende de los salarios relativamente altos que pueden seguir cobrando si se dejan explotar por el capital. 

¿Qué llamado le harías a la “intelectualidad” que no está de acuerdo con el encuentro de los pensadores anticapitalistas?

IGSV: Por desgracia, no estoy al tanto de estos debates; desconozco qué argumentos tienen para no acudir quienes se han negado a hacerlo y; también ignoro quienes han sido. No sé qué razones aducen en esa discusión los que sí han participado en el evento. Dicho esto, y moviéndome con la precaución necesaria, sí pienso que en las condiciones mundiales y latinoamericanas actuales, en medio de las presiones imperialistas contra Venezuela, en concreto, y desde la perspectiva de las necesidades de la izquierda independentista vasca en la que milito, desde esta perspectiva general y a la vez particular, era necesario acudir y ha sido positivo hacerlo.

La lucha teórico-política, cultura y ética entre el capitalismo y la humanidad explotada está entrando en un punto decisivo porque todos los indicadores de las crisis parciales que se fusionan en una sola, muestran que nunca antes se han conjugado tantos y tan graves problemas de supervivencia. Podríamos comparar, salvando todas las distancias y sin entrar en detalles, el momento y las necesidades presentes con los contextos que propiciaron la creación de las Internacionales obreras, incluida la Cuarta, y los debates sobre una hipotética Quinta Internacional, así como los diversos movimientos de los No Alineados, por la paz mundial, los sucesivos Foros Sociales, etcétera, así como los nueve Congresos anteriores de esta Red de Intelectuales y Artistas, para comprender la importancia de multiplicar los eventos en los que las diversas corrientes teóricas podamos contrastar nuestras opiniones sobre la agudización de las contradicciones estructurales del capitalismo, sobre todo sus nuevas formas de manifestación y en especial sobre las «nuevas» contradicciones que enfrentan irreconciliablemente a la propiedad privada burguesa con la vida humana y con la naturaleza.

En mi experiencia particular, limitada, pero también en la más amplia elaborada por otros y otras asistentes, este encuentro ha sido positivo porque, entre otras cuestiones, ha dado nuevos bríos a planes concretos de futuro, sobre los que no me voy a extender porque ya están saliendo en prensa. No hay que olvidar, sin embargo, que ha habido determinadas cuestiones urgentes que no se han debatido con la profundidad necesaria, pero debemos comprender las limitaciones del congreso. Personalmente estoy muy satisfecho de haber acudido. 

¿Se puede ser un intelectual más allá de las academias, de los títulos universitarios?

IGSV: Sí, no hay duda, pero precisando que los «traidores a su clase», los intelectuales progresistas que van acercándose al pueblo trabajador hasta integrarse en él, sufrirán rechazos crecientes, aislamiento y hasta represiones en la medida en la que se independicen de sus cadenas burguesas materiales y mentales, económicas y psicológicas. Hay mucha mitología interesada sobre la «neutralidad» de la academia, sobre la «libertad de cátedra», sobre las posibilidades casi inagotables que ofrece la Universidad para elaborar un pensamiento revolucionario, pero la realidad es mucho más dura, pese a lo cual siempre ha habido, hay y seguirá habiendo revolucionarias y revolucionarios que trabajan asalariadamente en la Universidad pública y hasta privada, y que a la vez son militantes organizados en grupos de vanguardia incluso ocultando esa militancia en su puesto de trabajo por razones obvias.

No son en absoluto «intelectuales progresistas» son revolucionarios que trabajan en un medio hostil, explotador, como una obrera sindicalizada lo hace en una gran transnacional. He intentado definir arriba las diferencias cualitativas entre ambos extremos. Personalmente me siento orgulloso de ser amigo de militantes de esta tremenda categoría humana.

La experiencia histórica muestra que las obras teórico-políticas decisivas para la lucha revolucionaria se han gestado en un medio no sólo exterior a la academia, sino en un medio social enfrentado a los valores que sirven de excusa al sistema universitario capitalista. Que esta experiencia histórica sea así no resta importancia en modo alguno a la necesidad de un pensamiento racional sistemático, coherente, elaborado en base a las reglas de la lógica formal y de la lógica dialéctica, especialmente. Recordemos la autoexigencia de Marx y de Engels hacia el rigor analítico y las precauciones metodológicas que tomaban para proceder luego a la síntesis.

Recordemos también la inicial crítica de Engels a Kautsky por su ligereza en la selección de datos, referencias, bases históricas…, por citar algunos casos. Ahora bien, el sistema académico burgués rechaza la dialéctica marxista como la mente sumisa rechaza la creatividad crítica, aunque se «enseñe» eso que llaman «filosofía marxista» en algunas clases de filosofía oficial, como se «enseña» a Marx en algunas clases de economía y de sociología. Precisamente es este contexto negativo el que multiplica el mérito de las revolucionarias que dentro de la academia o en cualquier otro medio intelectual burgués elaboran buena teoría crítica y la divulgan entre el pueblo.

El sistema educativo es una poderosa arma burguesa, controlada directamente por su Estado y por su «libertad de mercado», de manera que sus recursos fundamentales siempre están en manos del capital. Un ejemplo aplastante lo tenemos en la perversa capacidad de la academia para subsumir e integrar el marxismo intelectualista en la parte progresista de la ideología dominante. Ya en vida de Marx y Engels quedó claro cómo universitarios progresistas licuaban la dialéctica del pensamiento de ambos amigos hasta forzar a Marx a decir que si esa tergiversación era «marxismo», entonces él no era «marxista». Poco después Engels criticaba ásperamente la cómoda vagancia de los universitarios que despreciaban la historia real de la lucha de clases, a la vez que, poco más adelante, denunciaba a los intelectuales que perdían el tiempo escribiendo tonterías en los periódicos de la socialdemocracia alemana.

Lenin fue un irreconciliable crítico del «marxismo legal», académico, tolerado por la dictadura zarista mientras reprimía sin piedad al marxismo vivo, crítico, clandestino. Gramsci tuvo que lidiar con el intelectualismo idealista de Croce para recuperar la dialéctica del marxismo, y luego, con las dificultades asfixiantes de la censura carcelaria, tuvo que dejar algunas imprecisas pero valiosas pese a ello aportaciones sobre la cuestión de los intelectuales, del papel de la cultura popular-nacional en la lucha por la hegemonía, etc.

Luego vendrían los años dorados del teoricismo marxista fabricado en las universidades durante el keynesianismo y bajo el astuto y omnipresente control invisible del llamado «Estado del bienestar» allí donde estivo activo en Occidente. Además de la plomiza dogmática stalinista aún vigente en aquellos años, otra razón de la derrota de la oleada prerrevolucionaria de entre finales de la década de 1960 y comienzos de la de 1980, con sus altibajos, fue precisamente la pobreza del marxismo teoricista elaborado en las universidades europeas en aquellos años, salvo brillantes excepciones.

El eurocomunismo fue masivamente aceptado y divulgado por la intelectualidad progresista universitaria, al igual que lo sería la denominada «tercera vía» y todas las modas post sin olvidarnos de otras modas blandas como la del decrecimiento, el buen vivir, la economía social, los feminismos reformistas varios y un largo etcétera, hasta concluir por ahora en la vacuidad de Podemos. De alguna forma sucedió algo parecido en bastantes lugares de las Américas. El «marxismo» rusocéntrico y eurocéntrico estaba umbilicalmente unido a los aparatos académicos y universitarios oficiales en aquellos sistemas, con excepciones admirables y dignas de revolucionarios y revolucionarias que, como hemos indicado, mantienen su independencia teórica y política militando en el seno del pueblo explotado a pesar de ser asalariados de la industria académica en Occidente, y del poder académico en la URSS y su área de influencia. 

¿Cuál es el papel de la juventud en la producción de conocimiento?

IGSV: He escrito y debatido en varios lugares sobre el poder adulto como fuerza productora de una juventud dócil y fiel al sistema, una juventud que refuerce los pilares del sistema patriarco-burgués y que luego, cuando llegue a la edad adulta, los reproduzca de manera ampliada. Lo primero que debemos tener en cuenta en la respuesta a esta pregunta es que la institución familiar patriarco-burguesa, sin mayores explicaciones ahora, es una trituradora del potencial praxístico inherente a la especie humana-genérica.

El poder adulto tiene uno de los recursos más efectivos de perpetuación en la fábrica de obediencia intelectual que es la universidad, sobre todo la privada, pero su baza fundamental se encuentra en la institución familiar que es la que ancla las cadenas de la sumisión y del miedo a la libertad y al placer en la estructura psíquica infantil durante la decisiva fase de la primera socialización. Según la política pedagógica que determine y oriente los valores que se introyectan en la primera infancia, en mayor o menor medida se determinará la posterior capacidad creativa de conocimiento crítico juvenil. Durante la segunda socialización las presiones para reforzar la mentalidad sumisa serán más fuertes porque en esta fase algunos sectores de la juventud empiezan a desarrollar pensamientos propios que chocan y hasta pueden enfrentarle al poder adulto.

Quiero decir con esto que para saber qué papel juega la juventud en la producción de conocimiento antes que nada debemos saber cómo el poder adulto previamente ha castrado el potencial crítico de la mayoría de esa juventud. Por tanto, la pregunta debe ir más a la raíz: ¿qué debe hacer la izquierda para acelerar la emancipación juvenil del poder adulto como requisito para acelerar su crítica intelectual? Mientras que amplísimos sectores juveniles acepten activa o pasivamente el poder adulto, sin cuestionarlo de ningún modo, será muy difícil lograr que desarrolle su innegable creatividad crítica.

Teniendo esto en cuenta, la izquierda como mínimo ha de hacer tres cosas: una, agudizar la lucha teórica y práctica contra el poder adulto; la segunda, batallar por una nueva pedagogía que incentive el pensamiento juvenil independiente; y la tercera, admitir e impulsar la autoorganización independiente de la juventud concienciada, dentro de un modelo organizativo más amplio en el que las experiencias de los y las revolucionarias de más edad ayuden a la juventud, que ha de aprender por sí misma.

Dentro ya de esta dinámica, la juventud concienciada tiene un cuádruple papel: uno, preguntar a los adultos, a sus padres, a los militantes mayores, qué hicieron y qué no hicieron en el pasado, si lucharon o no, su aceptaron o no la dominación; otro, avanzar en su autoorganización y en una forma de vida independizada del poder adulto, en comunas y locales en los que vivir según sus ideales; además, en base a esto crear redes y medios de debate y pensamiento colectivo juvenil en los que participen militantes de más edad pero respetando la independencia juvenil autoorganizada; y por último, conectar esta praxis con las necesidades futuras de las fuerzas revolucionarias para que se realice con normalidad el paso de la juventud a las organizaciones adultas de vanguardia. Las cuatro tareas inciden simultáneamente sobre la producción teórica de izquierdas, multiplicándola. 

¿Qué retos y desafíos tiene la intelectualidad ante la debacle capitalista y la reacción imperial ante el viraje del timón mundial hacia la visión multipolar?

IGSV: El principal desafío que tiene la intelectualidad progresista en estos momentos es el de atreverse a ser coherente con lo que dice en determinadas situaciones y escritos. Todo depende para este sector de la intelectualidad de si está dispuesta a asumir los riesgos socioeconómicos y políticos que surgen de la práctica de algunas de los principios que defiende. Por ejemplo, la cuestión del acaparamiento de tierras, su compra y privatización por grandes transnacionales y/o Estados imperialistas o subimperialistas; la privatización de la guerra y de la represión; la cuestión del rearme mundial y de la proliferación de sofisticadas armas inteligentes; los crecientes ataques a los derechos democráticos elementales y el reforzamiento de leyes represivas; el acelerón de las presiones para patentar y privatizar la vida, desde el conocimiento hasta el genoma; el avance del fundamentalismo religioso y del terrorismo patriarcal y racista…, estas y otras dinámicas en ascenso exigen respuestas prácticas de masas que van más allá de las simples declaraciones bienintencionadas. Pero muchas burguesías no ven con buenos ojos que los intelectuales «se metan en política».

Para la intelectualidad progresista, la debacle actual del capitalismo se expresa en forma de tres grandes problemas que le quitan el sueño:

Uno, la tendencia a la industrialización y privatización del conocimiento y de la cultura, o sea, las presiones de la industria político-cultural para imponer la propiedad burguesa del pensamiento humano, lo que le va presionando cada vez más para que opte por la comodidad económica o por el riesgo de la coherencia.

Dos, la tendencia a la supremacía de lo político sobre lo cultural, a la conversión de la cultura burguesa en arma opresora, lo que reduce aún más el margen de despiste neutralista, de si-pero-no, del depende-de, de no-existen-condiciones-objetivas…, excusas tópicas que le permiten nadar y guardar la ropa.

Y tres, la tendencia a la radicalización y extensión del incuestionable principio humanista y comunista de la prioridad del pensamiento colectivo que se practica como valor de uso, sobre el pensamiento privado fabricado como mercancía con valor de cambio en la industria cultural y en el capital constante que vertebra la tecnociencia capitalista.

Las tres tendencias presionan en la dirección única de reforzar la naturaleza asalariada y mercantil del trabajo intelectual, y en especial, de poner al intelectual progresista ante el abismo de tener que decidir entre, por un lado, aceptar se un esclavo asalariado del capital, fuerza de trabajo compleja y cualificada que produce una mercancía «simbólica» e «inmaterial» en su forma pero material en sus efectos sociales, sujeta a la incertidumbre del mercado; y por el lado opuesto, optar por la militancia revolucionaria volcándose en la lucha teórica y práctica contra la propiedad imperialista, praxis arriesgada y sujeta a la incertidumbre de la represión. Las contradicciones del imperialismo y su relativo debilitamiento frente a lo que se denomina «multipolaridad», que no es sino un reflejo más de la crisis geopolítica mundial, multiplican las presiones sobre la progresía intelectualista que se tiembla nerviosa ante las atrocidades del imperio que no se atreve a condenar por las razones arribas vistas. 

Históricamente, el marxismo ha definido que existe un sujeto histórico de transformación social que es el obrero, se puede ver, que desde la ortodoxia se asume que siempre será así ¿crees que ese sujeto se amplía, recordando el planteamiento del Comandante Chávez: que el sujeto histórico de transformación es el Pueblo organizado, movilizado y consciente?

IGSV: El Comandante Chávez estaba en lo cierto, y su planteamiento respecto al «Pueblo organizado, movilizado y consciente», se mueve dentro de los parámetros marxistas, al menos tal cual yo los expongo en el texto Clases y Pueblos. Sobre el sujeto revolucionario de febrero de 2014, a libre disposición en Internet. La teoría marxista de las clases integra dos niveles en uno: el genético-estructural de la contradicción irreconciliable entre capital y trabajo, antagonismo básico permanente al margen de sus intensidades y formas; y el histórico-genético que expresa las múltiples formas concretas en las que esa unidad y lucha de contrarios entre capital y trabajo se materializa en las formaciones económico-sociales particulares. El Capital y los textos mal llamados «económicos» se mueven a primera vista en el lado genético-estructural del método marxista, los textos mal llamados «políticos» lo hacen en el otro lado, el histórico-genético, y los mal llamados «filosóficos» simultanean los dos.

Varios investigadores marxistas han hablado del «solapamiento de conceptos» que existe en el método dialéctico de ambos amigos, que les permitía moverse con agilidad entre los más densos problemas, y profundizar hasta sus raíces contradictorias. Así se comprende que junto al nivel genético-estructural se permitan en El 18 Brumario de Luís Bonaparte de 1851-52, realiza impresionantes análisis detallados de las diversas clases y fracciones de clase, para luego no tener problema alguno en recurrir al término de «nación trabajadora», como síntesis de muy diversas masas explotadas, oprimidas y dominadas, y además lo enfrenta antagónicamente con el concepto de «nación burguesa». 

Y es que su método no es neutral ni positivista, sociológico, sino crítico y revolucionario a la vez que procesual y relacional, lo que les permite marcar siempre el movimiento de la contradicción interna en todo lo real. También en 1852 Engels recurrirá al término de «las grandes masas de la nación» refiriéndose a toda la población explotada por la clase dominante. Que este es el método de Marx y Engels lo comprobamos en El papel de la violencia en la historia de 1887-88, en donde por un lado Engels recurre al concepto de «pueblo trabajador» como aglutinante de los y las explotadas, mientras que, por otro lado, disecciona con el mismo rigor que Marx las clases sociales concretas existentes en ese momento de la historia: los grandes propietarios de tierras y burgueses, la pequeña burguesía, el campesinado y los obreros. 

La lista de ejemplos es inagotable porque surge del método empleado, tal como lo comprendió Lenin desde sus primeros textos al recurrir a la unidad entre lo general y lo particular, lo abstracto y lo concreto, de modo que integraba diversos niveles de conceptualización para mostrar los diversos niveles de un mismo problema, según las necesidades teóricas del momento. Es así como se explica que simultaneara el concepto esencial y básico de trabajo contra capital con otros como clase obrera, masas explotadas, masas campesinas, llegando al empleo del de «pueblo trabajador»como en 1900 cuando estudió la invasión zarista de China. Lenin comprendió que la teoría del concepto es clave para el marxismo, una vez depurada de las limitaciones de Hegel, y sus agudas anotaciones sobre la flexibilidad del pensamiento en los Cuadernos de filosofía de 1914-15 son una de las bases sobre las que se sustenta el proceso posterior de enriquecimiento teórico en lo que ahora nos concierne, la interacción entre clase trabajadora y pueblo. 

Con la dialéctica del pensamiento abierto, móvil y flexible, Lenin y los bolcheviques elaboraron entre otros muchos, tres documentos fundamentales: la Declaración de derechos del pueblo trabajador y explotado, de enero de 1918; La patria socialista está en peligro, de febrero de 1918, y Una gran iniciativa, de julio de1919. Hubo muchos más, pero los tres resumen perfectamente cómo el método marxista puede y debe concatenar en un mismo proceso de pensamiento unitario conceptos específicos que van desde pueblo trabajado y explotado, a la definición canónica de clase social de 1919, tan repetida y aceptada, pasando por el de patria socialista. Desde la lógica formal y la ideología burguesa, estos aparentes saltos conceptuales extremos entre clase obrera, pueblo trabajador y patria socialista, son inaceptables; desde la lógica dialéctica y la teoría marxista son coherentes y necesarios. 

Son tan necesarios y coherentes para la praxis revolucionaria, que es de lo que se trata en definitiva, que prácticamente todos los procesos de liberación nacional de clase y antipatriacal los emplean, utilizan el método dialéctico de concatenación conceptual según lo exige el movimiento de las contradicciones. Sería excesivo resumir ahora siquiera lo elemental de la larga experiencia histórica hasta el presente, por lo que voy a centrarme en un término brillante e imprescindible para comprender qué sucede hoy mismo en el mundo: en su obra de 1966 Neocolonialismo, última etapa del imperialismo, K. Nkrumah, revolucionario africano que dirigió luchas de liberación nacional antiimperialista empleó el concepto de «Pueblos militantes» para designar a los pueblos explotados que se enfrentaban al neocolonialismo. 

El término de «pueblo militante» viene a decir lo mismo que el empleado por Hugo Chávez, y lo mismo que el de «nación-pueblo» utilizado a comienzos de 2013 por G. López y Rivas para reflejar la cohesión interna que subyace bajo una multicolor diversidad se colectivos aparentemente inconexos. En enero de 2014 M. Aguilar Mora, tras repasar lo acaecido en 2013 en México, no dudaba en afirmar que ese fue «un mal año para el pueblo trabajador». A mediados de diciembre de 2014, F. Aguirre ha escrito una historia de las agresiones norteamericanas a Cuba desde la conquista de su independencia real y efectiva en 1959. El autor no duda en emplear el concepto de «pueblo obrero y campesino» para referirse a la nación cubana en los peores momentos del cerco imperialista yanqui, a partir de 1962. 

El empleo por Hugo Chávez del término de «Pueblo organizado, movilizado y consciente» se inscribe dentro de la corriente teórica que aplica el método dialéctico descrito. La definición del Comandante Chávez es especialmente valiosa en las condiciones venezolanas y de cualquier otro pueblo oprimido sometido a agresiones como las que sufre Venezuela. Más aún, un ejemplo de la validez teórico-política de este concepto lo tuvimos en la contraofensiva popular para derrotar el golpe fascista de 2002 y en la evolución posterior de los acontecimientos. Si sólo empleáramos el concepto estricto de clase obrera productora de valor como único sujeto consciente y activo de la lucha bolivariana, no entenderíamos nada de nada de lo que sucede aquí, en Nuestra América y en otros continentes machacados. 

La clase obrera es el cerebro y el centro de pueblo organizado, movilizado y consciente, pero no es el único sujeto social. Como lo previeron Marx y Engels en su última etapa, desde 1871 en adelante, la revolución ha estallado y se ha sostenido largo tiempo en los países en los que el proletariado en su sentido tradicional, la clase obrera «clásica», era cuantitativamente minoritaria pero cualitativamente dirigente, capaz de aglutinar alrededor suyo al pueblo trabajador, al pueblo militante, al pueblo trabajador y campesino, a la nación-pueblo, a la nación-pueblo, etc., o para acabar con Marx: la clase obrera vertebra a la nación-trabajadora. Sin duda, Chávez estaría de acuerdo. 

¿Cuál es el papel de la mujer en la actualidad, en el marco de la lucha de clases?

IGSV: La progresía intelectual feminista lleva realizando buenas aportaciones parciales desde hace varias décadas, cumpliendo el mismo papel que el realizado por una parte del marxismo académico, dicho a grandes rasgos. Pero, como este último, se detiene ante el muro práctico y teórico, material y moral, de la propiedad, en este caso de la propiedad patriarcal sobre la mujer. Sin embargo, cualquier reflexión sobre el papel de la mujer en la producción de pensamiento y en la lucha de clases que no parta de la existencia objetiva de la propiedad patriarcal, nunca supera el límite del reformismo.

La mejor definición que he leído sobre qué es la mujer en el capitalismo es la que ofrece el Manifiesto Comunista: para la burguesía la mujer es un «instrumento de producción», es decir, un medio de trabajo en manos del hombre con conciencia burguesa. En 1884 en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Engels demostró que la mujer fue derrotada socialmente con la implantación de la propiedad privada patriarcal, siendo desde entones un muy especial instrumento de trabajo adaptado a los sucesivos modos de producción dominantes. Semejante derrota fue la primera explotación de un colectivo humano por otro, bien pronto le seguiría la invasión, derrota, esclavización o exterminio de un pueblo por otro, y sobre esta experiencia se asentaría después la explotación de clase dentro del mismo pueblo. Las formas de propiedad --patriarcal, tribal/étnica/nacional, y de clase-- se fueron fundiendo en diversas aleaciones según los modos de producción dominantes y según las formaciones económico-concretas dentro de cada uno de ellos.

La propiedad capitalista se sustenta sobre el sistema patriarco-burgués y su poder adulto, de manera que son sus relaciones sociales de explotación las que subsumen y determinan a las formas de explotación específicas del patriarcado y del poder adulto. Naturalmente, esta complejidad genético-estructural de la propiedad capitalista adquiere múltiples formas concretas, histórico-genéticas, según las necesidades de la producción en situaciones particulares y fundamentalmente de la reproducción de la vida explotable, tema en el que no podemos extendernos ahora.

La verdad del feminismo socialista, del marxismo como su matriz, radica en que es el único sabe, quiere y puede luchar por la destrucción histórica de la propiedad capitalista, con su forma patriarcal y adulta incluida. El error insalvable del feminismo reformista radica en que ni quiere ni puede ni sabe enfrentarse a la propiedad capitalista en su complejidad, limitándose sólo a y con mejoras democrático-funcionales e integradas en el sistema. La mentira del feminismo explícitamente burgués radica en que quiere mantener la propiedad capitalista en sí compatible con la «liberación» de la mujer.

El feminismo socialista o mejor las revolucionarias marxistas, aportan a la lucha de clases la visión programática más radical y decisiva sobre la emancipación histórica humana. Y lo hace porque sólo ese feminismo dice y practica la verdad concreta: la mujer es un instrumento de producción en manos del hombre. Un instrumento único porque, además de plusvalor mediante la explotación asalariada, produce muchas cosas más mediante la explotación doméstica y otras explotaciones privadas y/o públicas. Hablamos de explotación porque hablamos de un instrumento de producción sometido a las relaciones sociales de explotación capitalista, sean asalariadas o no. Desde la creación de vida que puede llegar a ser fuerza de trabajo y su formación posterior, hasta la producción de placer machista y de «trabajado de cuidado afectivo», pasando por la producción de trabajo social no mercantilizado en la unidad familiar y en las redes sociales cotidianas, y así un largo etcétera.

Lo que determina a estas y todas las restantes explotaciones concretas de la mujer por el hombre es el hecho de que ella es un instrumento de trabajo en propiedad de él, que hace con ella lo que quiere y como quiere, buscando su máxima rentabilidad económica, sexual, afectiva, cultural… Y lo hace porque la propiedad privada burguesa tiene un componente patriarcal esencial, tomado y transformado de la propiedad patriarco-feudal para adecuarlo al capitalismo, de forma parecida a como la propiedad feudal absorbió y transformó para sus necesidades la propiedad patriarco-esclavista. El hilo inhumano que recorre esta cruel historia no es otro que el de la propiedad privada. La civilización del capital se yergue en parte sobre el patriarcado, pero es una parte esencial por los ingentes beneficios de toda índole que le produce, y la civilización del capital oculta esta sobreexplotación generalizada recurriendo al mito del «amor».

Por tanto, el feminismo marxista y las mujeres revolucionarias son una fuerza directriz insustituible en la lucha contra la propiedad en general y contra todas sus variadas expresiones particulares. Dado que la ideología del capital se sustenta en el derecho burgués a su propiedad privada, la crítica práctica y teórica del feminismo marxista da en el clavo de dicha ideología porque saca a la luz la históricamente primera forma de propiedad privada, y muestra cómo esa forma ha ido siendo adaptada a y subsumida por los sucesivos modos de producción, hasta llegar al capitalista.

La lección teórica es innegable: sólo mediante la socialización de la propiedad capitalista y por tanto de la propiedad patriarco-burguesa, se liberará la mujer y a la vez la humanidad entera porque sólo así se llega a la raíz histórica de todas las opresiones y explotaciones, la que surgió con la de la mujer por el hombre. Las consecuencias teóricas, filosóficas, intelectuales y ético-morales de esta visión de largo alcance no escapan a nadie, pero tampoco escapan sus muy presumibles consecuencias prácticas ya que más temprano que tarde la clase dominante reprime a quien lucha contra su propiedad privada.

Las advertencias, presiones, amenazas y represiones machistas hasta culminar en el terrorismo patriarcal, surgen casi de inmediato cuando la mujer quiere independizarse, ser propiedad de ella misma, dejar de ser propiedad ajena, del hombre. El feminismo reformista, y en especial su componente académico e institucional, ha reducido su «estrategia» al simple marco de los «derechos de género», marco necesario `por cuanto democrático-formal pero asumible en gran medida por las instituciones burguesas. El feminismo reformista no avanza hasta el punto crítico de no retorno: el ataque a la propiedad, lo que le garantiza mucha tranquilidad económico-laboral, política e intelectual.
No sucede así en el feminismo marxista, sobre todo cuando es practicado en su praxis más consecuente: las especiales torturas sobre las revolucionarias que luchan en la liberación nacional de clase y antipatriarcal de sus pueblos trabajadores oprimidos. Sin llegar a estos extremos tan frecuentes pero silenciados, cualquier mujer sindicalista de izquierdas está de acuerdo con lo dicho por Marx de que el empresario, aparte de la explotación asalariada, considera su fábrica como su «harén» particular, de igual manera en que frecuentemente la institución familiar actual encubre un «harén» privado. La lectura del impactante libro de Bebel La mujer y el socialismo de 1880, obra maestra en su época, sigue descubriendo las constantes del sistema patriarco-burgués, por cierto: este libro fue publicado en la clandestinidad debido a la represión antisocialista en Alemania.

Las feministas obreras, populares, campesinas, sindicalistas, culturalistas, políticas y militantes revolucionarias, etcétera, saben por experiencia lo que es realmente el poder patriarco-burgués en su cotidianeidad y si bien apoyan las reivindicaciones democráticas tal cual las expresa el feminismo reformista por cuanto necesarias, advierten que el problema es mucho más profundo y grave porque forma parte de las raíces de la civilización del capital, de la síntesis social del modo de producción capitalista. La conclusión definitiva que podemos extraer de la mujer en la lucha de clases es que ella expresa mejor que cualquier otro colectivo el antagonismo irreconciliable entre liberación humana plena, comunista, y propiedad capitalista. 

A modo de conclusión y consideración final, si tuvieses la oportunidad de hablar con cada persona del mundo ¿qué mensaje le darías?

IGSV: Siguiendo el objetivo del cuestionario, el consejo que les daría es que debatan la larga y esclarecedora experiencia acumulada desde hace décadas sobre el papel de la intelectualidad progresista en las revoluciones. Este aprendizaje debe realizarse en función de las actuales necesidades de los pueblos bajo el imperialismo contemporáneo, por ejemplo: además del problema de la propiedad intelectual burguesa y de su industria cultural, también la naturaleza capitalista de la tecnociencia y el choque frontal entre las constricciones burguesas al potencial crítico del método científico, y la necesidad perentoria que tiene la humanidad explotada de multiplicar exponencialmente los avances científicos liberadores, o para decirlo en términos marxistas, expandir la ciencia como fuerza revolucionaria.

Sin embargo, históricamente los «ideólogos» como grupo social específico, casta o élite preclasista que surgió con la privatización patriarcal de la cultura oral y de la primera escritura, en simbiosis con las castas de comerciantes y guerreros bajo la centralidad de los Estados tributarios, se han caracterizado más por la defensa de sus intereses corporativos y sectarios que por el impulso progresista y revolucionario. Es lógico que así sea porque el saber generado por ese entramado de poder es un saber jerarquizado, privado, excluyente y defensor tanto de sus intereses corporativos como de los de las clases dominantes. Las burocracias religiosas son un ejemplo de la adaptabilidad y eficacia de los «ideólogos» para reproducirse absorbiendo las mejores mentes de su época, como denunció Marx refiriéndose a la Iglesia medieval, cooptándolas, sobornándolas y pudriéndolas. Salvando todas las distancias, la industria de la educación burguesa y la integración del saber y de la tecnociencia en el capital constante, hacen otro tanto.

La intelectualidad progresista se enfrenta en esta cuestión decisiva a una tarea que le desborda ampliamente. Y es aquí en donde deben intervenir las organizaciones revolucionarias facilitando puntos de encuentro y colaboración, de fusión en la práctica cotidiana, entre el pueblo explotado y la intelectualidad progresista, impulsando el avance de esta hacia su conversión en militancia revolucionaria que ejerce el grueso de su praxis en el campo de la lucha teórica, científica, cultural, filosófica, ética, estética…. En cada uno de ellos y en su conjunto, las organizaciones de vanguardia han de resaltar el problema de la propiedad privada como el nudo gordiano que, unido al del Estado burgués, ata y centraliza la totalidad de formas en las que actúa la explotación capitalista.

Especial trascendencia adquiere la recuperación de los «bienes comunes», colectivos y comunales, relacionados con las condiciones de pensar y hacer, de vivir en suma, de los pueblos; y muy especialmente con el complejo lingüístico-cultural, con la lengua como forma de expresión del ser-comunal que habla por sí mismo, de la cultura popular como la producción y distribución colectiva de los valores de uso. La desmercantilización del saber, su desalienación con respecto al dinero y al valor de cambio y su victoria sobre el fetichismo de la mercancía, supone, desde esta visión comunista, además de la reinstauración de la unidad mano/mente también y por ello mismo la extinción histórica del intelectualismo y por tanto de los intelectuales por muy progresistas que digan ser.

Por tanto, la pregunta es: ¿cuántos intelectuales progresistas intuyen que la libertad plena, el comunismo, conlleva su extinción como élite, y cuántos están dispuestos a impulsar su autoextinción ya desde ahora mismo? Más aún ¿qué deben hacer los y las revolucionarias que militan en la lucha teórica, cultural, filosófica, etc., para acelerar e intensificar esta desalienación y liberación de las y los intelectuales progresistas?